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:: Entrevista ::
Del 9 al 12 de marzo en
Bogotá, Colombia, se llevó a cabo el Primer Congreso
de los Movimientos Eclesiales y Nuevas Comunidades en América
Latina. El P. José María Aguirre, sacerdote nazareno
de El Movimiento de la Palabra de Dios, quien participó
del encuentro junto con Mercedes Guinle, del Servicio Pastoral
Central, reflexiona sobre su significado y trascendencia.
Nada menos que 122 representantes de 45 Movimientos
y Nuevas Comunidades, 32 obispos y algunos laicos y sacerdotes del
Consejo Pontificio para los Laicos y de Conferencias episcopales
(177 participantes en total) se reunieron bajo el lema -y el tema-
"Discípulos y misioneros de Jesucristo hoy".
¿Por qué la misión y el discipulado como puntos
centrales? "Porque en este tiempo de la Iglesia, los Movimientos
Eclesiales y las Nuevas Comunidades son lugares destacados del despertar
y el desarrollo de la conciencia discipular -explica el P. Aguirre-.
Como tales, son entonces verdaderas escuelas de formación
de discípulos que inciden de manera evidente en la vida de
la Iglesia latinoamericana". En las respuestas a las preguntas
formuladas por Cristo Vive, ¡Aleluia!, el P. Aguirre
echa luz sobre éste y otros aspectos del encuentro, además
de referirse a los frutos que -es de esperar- dará a la Iglesia.
Cristo Vive: -¿Qué
fue lo central de tu experiencia en este encuentro?
P. José María: -Considero que lo más
importante fue haber contemplado "en vivo y en directo"
el enorme río de vida que el Espíritu suscita en este
tiempo de nuestra Iglesia: la riqueza y la vitalidad de los Movimientos,
la riqueza en número y en matices de la pluralidad de los
carismas, la radicalidad de fe y la fuerza evangelizadora que viven
y expresan. En más de una ocasión dije: "¡Qué
hermosa es la Iglesia!" ¡Cuántas veces lo que
escuchábamos en las ponencias, en los paneles, en las intervenciones
de los participantes hacía arder nuestro corazón!
C. V.: -Además de la riqueza
y la variedad de los carismas, ¿se pudo percibir la comunión
entre ellos?
P. J. M.: -Sí, y creo que ésa fue una experiencia
maravillosa: comprobar la comunión que existe entre los distintos
carismas. De alguna manera, puede reflejar claramente esta comunión
la expresión de Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de
los Focolares, a raíz del encuentro de los Movimientos en
la plaza de San Pedro, en Pentecostés de 1998: "Hasta
ahora cada Movimiento era una flor que miraba a Jesús, ahora
hemos comenzado a mirarnos entre las flores que formamos este hermoso
jardín". En el Congreso pude experimentar la alegría,
el gozo que se encuentra en esa comunión.
C.
V.: -¿Podrías comentar alguna
experiencia más particular de esos días?
P. J. M.: -Una experiencia de gracia particular fue para
mí encontrarme con muchos fundadores, hombres providenciales
en la historia de este tiempo de la Iglesia, hombres del Espíritu,
de una sencillez y cercanía extraordinarias, y de mucha humildad.
La mayoría de los Movimientos y Nuevas Comunidades nacieron
después de que yo nací. Me asombra el crecimiento
y los maravillosos y abundantes frutos de muchos de ellos en tan
poco tiempo. Es totalmente admirable lo que el Espíritu puede
hacer cuando encuentra hombres y mujeres que son fieles a sus inspiraciones
y a sus impulsos. Fue para mí una gran alegría encontrarme
con Kiko Argüello y Carmen Hernández, iniciadores del
Camino Neocatecumenal, quienes participaron en el Congreso. Y a
lo largo de esos días tuve la oportunidad de compartir con
muchos de los participantes los carismas y la realidad del Movimiento
de cada uno.
C. V.: -Como miembro de El Movimiento
de la Palabra de Dios ¿qué repercusión tuvo
en vos lo que se vivió?
P. J. M.: -A lo largo de todo el Congreso agradecí
a Dios la gracia de nuestro carisma. Como parte del Movimiento,
y en ese momento representándolo, me sentí en medio
de ese inmenso río de vida que el Espíritu suscita
en este tiempo para la renovación de su Iglesia. Todo lo
vivido en el Congreso me hizo sentir muy privilegiado por el regalo
del carisma y por este lugar que el Señor me da en su Iglesia.
Sentí también en el corazón la seguridad de
que el Espíritu, si los que participamos del carisma somos
fieles a él, va a hacer maravillas entre nosotros. Y sentí
un fuerte llamado a la fidelidad al carisma para que no se frustren
los proyectos que Dios tiene al suscitarlo. Me quedé con
la certeza en el corazón de que había sido importante
la participación de nuestro Movimiento, y de que sólo
el Señor sabe los caminos que se abrirán.
C. V.: -¿Qué frutos
puede darle este encuentro a la Iglesia de América latina?
P. J. M.: -Considero que un fruto muy importante está
vinculado a la relación entre el Congreso y la V Conferencia
General del Episcopado Latinoamericano (ver recuadro). Lo dicho
y vivido en el Congreso será, sin duda, un aporte muy importante
a la Conferencia, que seguramente va a suscitar y animar en la Iglesia
latinoamericana un nuevo tiempo. Es de esperar que la cuestión
del discipulado y la conciencia misionera de los bautizados esté
presente en la vida de todas las iglesias locales y en la vida de
las comunidades. No es difícil pensar que los frutos para
la Iglesia van a ser muy grandes. Y en este aspecto de la vida de
los cristianos, los Movimientos van a tener un papel extraordinario.
Porque son, como se repitió muchas veces en el Congreso,
verdaderas escuelas de formación de discípulos, y
por el fuerte impulso evangelizador que suscitan. Creo que el Congreso
se va a convertir en un paso decisivo en la comunión entre
los Movimientos en América Latina y en toda la Iglesia. Y
el crecimiento en esta comunión será un fruto precioso
para la Iglesia. Aunque no se tomaron decisiones, es casi seguro
que se van a gestar cauces de comunión en muchos aspectos
de la misión evangelizadora: proyectos de misión,
obras sociales, medios de comunicación. Creo también
que un fruto es dar pasos de crecimiento en la conciencia de que
el Espíritu ha hecho surgir los carismas para el enriquecimiento
y la renovación de la Iglesia. En el Congreso se sintió
un fuerte llamado a aportar a la Iglesia (en las comunidades y parroquias,
en las diócesis, en los países) la riqueza de los
carismas recibidos en cada Movimiento.
| Hacia
la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano |
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| La realización
de el Primer Congreso de los Movimientos Eclesiales
y Nuevas Comunidades en América Latina es un
paso importante en la preparación de la V Conferencia
General del Episcopado Latinoamericano, que tendrá
lugar en el santuario nacional de Brasil, Nuestra Señora
de Aparecida, en mayo de 2007.
Las Conferencias Generales del Episcopado
Latinoamericano tienen una gran trascendencia para toda
la Iglesia de América latina. Las cuatro conferencias
anteriores tuvieron lugar en Río de Janeiro (Brasil),
Medellín (Colombia), Puebla (México) y
Santo Domingo (República Dominicana).
La V Conferencia tendrá como
lema y tema "Discípulos y Misioneros de
Jesucristo para que nuestros pueblos en Él tengan
vida. Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida". Su
temática estará centrada en la persona
de fe, en los cristianos, quienes, por el bautismo,
están llamados a ser discípulos de Jesús
y que, desde esta experiencia, se convierten en sus
anunciadores, sus testigos, sus misioneros. Con seguridad
la Conferencia impulsará fuertemente en toda
la Iglesia en Latinoamérica una conciencia discipular
en los cristianos. Sólo así la Iglesia
en América Latina podrá responder al llamado
insistente de Juan Pablo II, renovado por Benedicto
XVI, a una nueva evangelización del continente. |
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Equipo de Redacción
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