Usted está en Página inicial | Revista Cristo Vive nº 154 | Actualidad Eclseial: "Vivan con radicalidad"  
   
Notas de actualidad eclesial que nos mantienen informados sobre la vida de nuestra Madre Iglesia.

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:: Actualidad Eclesial ::

Cristo Vive, ¡Aleluia! estuvo presente en este encuentro de Iglesia celebrado en Roma bajo el lema "La belleza de ser cristianos y la alegría de comunicarlo".

A unos pocos kilómetros de la ciudad de Roma se encuentra la localidad de Rocca di Papa. Allí se reunieron más de 300 responsables de Movimientos eclesiales y Nuevas comunidades del 30 de mayo al 2 de junio de este año, en plena primavera europea. ¿El motivo? La convocatoria del Consejo Pontificio para los Laicos (CPL) a realizar un congreso que, lejos de ser meramente un encuentro de personas que tienen algo en común y quisieron compartirlo, fue una experiencia de verdadera comunión eclesial. En él se percibió la majestuosidad del obrar de Dios que derrama su gracia como quiere, y también la pobreza del hombre que con sencillez acoge el llamado para responder a la vocación recibida.

Detrás de aquellos responsables generales y fundadores presentes en el lugar, estaban representados también tantos otros que adhirieron y adhieren con su vida a la gracia del mismo llamado. "Nada más hermoso que haber sido alcanzados, sorprendidos por el Evangelio, por Cristo. Nada más bello que conocerlo y comunicar a otros la amistad con Él". Estas palabras pronunciadas por Benedicto XVI en Pentecostés de 2005 transmiten el trasfondo de la realidad que los Movimientos y Nuevas Comunidades (MNC) ofrecen a la Iglesia y a la sociedad: la alegría de haber sido alcanzados por un Dios vivo y querer que otros lo conozcan.

Durante esos días se respiró un clima de fraternidad y anhelo de santidad que nadie sentía como propio, sino que era la búsqueda común por servir más fielmente al Señor. Se pudo ver encarnado, en hombres y mujeres de hoy, el pasaje de la Palabra de Dios que afirma que "llevamos este tesoro en vasijas de barro para que se vea bien que este poder extraordinario no procede de nosotros sino de Dios" (2 Cor. 4,7). En los participantes podía distinguirse un sincero amor a la Iglesia y al hombre como tal; de ahí, su compromiso con el carisma recibido y la vocación misionera de dar a conocer el Amor de Dios.

"Los movimientos eclesiales y las nuevas comunidades hoy son un signo luminoso de la belleza de Cristo y de su Iglesia. (...) Ustedes pertenecen a la estructura viva de la Iglesia", afirmaba el Santo Padre en un mensaje enviado especialmente para la ocasión y leído en el inicio del Congreso. Y más tarde, Mons. Stanislaw Rylko, presidente del CPL expresaba: "Ustedes son una expresión concreta de la extraordinaria riqueza 'carismática' de la Iglesia de nuestro tiempo y un mensaje fuerte de esperanza".

Con hermanos procedentes de todo el mundo, como en un nuevo Cenáculo, cada día comenzó con la Eucaristía celebrada en los diversos idiomas que allí estaban presentes. Se hacía evidente de esta forma la realidad de la Iglesia universal. Luego Mons. Rylko señalaba el rumbo concreto por donde transitar esas jornadas: "Durante nuestro Congreso, estamos todos llamados a alegrarnos y a asombrarnos por la maravillosa variedad de carismas con los cuales el Espíritu Santo enriquece la Iglesia de nuestro tiempo; por su profunda unidad en el misterio de la comunión eclesial; por su belleza, cuando se vive en profundidad, ¡con entusiasmo y fidelidad! ¡Qué hermosa es la Iglesia cuando es adornada de estos dones estupendos que dan un empuje potente a su misión evangelizadora en el mundo! ¡Qué hermosa es la vida transformada por el encuentro personal con Cristo! ¡Qué hermosa es la vida cristiana que genera frutos de auténtica santidad!"

En todo momento se vivió una sincera experiencia de comunión, de profundización en el diálogo y de compromiso en la tarea evangelizadora. Y ante un marcado reconocimiento por la vida que los MNC ofrecen a la Iglesia, fue hermoso oír la indicación pastoral que hacía Mons. Rylko: "Vivan con radicalidad el carisma que les fue confiado. Eso necesita la Iglesia de ustedes."

Al iniciar el trabajo de cada jornada hubo ponencias de un gran contenido teológico por parte de tres cardenales: el Card. Schönborn, primado de Viena, presentó el tema "Cristo, el más bello de los hombres"; el Card. Ouellet, de Québec, "La belleza de ser cristianos"; y el Card. Scolla, de Venecia, "Movimientos eclesiales y nuevas comunidades en la misión de la Iglesia: prioridades y perspectivas". Luego de las ponencias se realizaron mesas redondas donde se escucharon ricos testimonios de vidas alcanzadas por Cristo, vidas que lejos de encerrarse en sí mismas buscan ofrecerse totalmente al Amor que los conquistó por la salvación de cada hombre.

Dos valores fundamentales se reconocieron y en ellos se hizo hincapié: la belleza de Cristo en estas nuevas realidades eclesiales y el agradecimiento de la Iglesia a la tarea evangelizadora que realizan. Pero hubo más: surgió la propuesta de buscar juntos nuevos caminos para presentar la belleza de Cristo en una sociedad que parece vivir como si Dios no existiera; y también llevar esa belleza a muchos lugares de Iglesia en donde la fe parece apagarse.

Un ejemplo de fe vivida con compromiso social se reflejó en el testimonio de Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad de San Egidio. Al referirse a las situaciones de pobreza y violencia de la actualidad, expresó: "El amor por los más débiles no está ligado a modas o ideologías y el compromiso con situaciones difíciles no es posible si no es con una fe real y viva". Recordando rápidamente el número de conflictos armados de la actualidad y el grado de pobreza que hay en el mundo, Riccardi puso el acento sobre la palabra paz y afirmó: "La oración por la paz es la gran fuerza de los creyentes y es la expresión de la certeza de la fe. Somos llamados a comunicar de corazón en corazón la belleza de la paz".

Durante las tardes el encuentro se realizó por grupos según el idioma de cada participante y el diálogo tenía como base la "herencia doctrinal" ofrecida por Juan Pablo II en el I Congreso Mundial (Roma, 1998).

Luego de esos días de intenso intercambio y enriquecimiento mutuo - tanto en los grupos de trabajo como en el compartir espontáneo de todo momento- llegaron las conclusiones del Congreso. El presidente del CPL fue el encargado de expresarlas y, con un marcado entusiasmo por lo vivido, invitó a estar plenamente disponibles a la misión evangelizadora a todos los hombres.

Así como Benedicto XVI animaba a los movimientos diciéndoles "ustedes sean siempre escuelas de comunión, compañías en camino, en las que se aprenda a vivir en la verdad y en el amor que Cristo nos reveló y comunicó.(...) Que resuene siempre en su corazón la exhortación de Jesús: «Brille así su luz delante de los hombres, para que vean sus buenas obras y glorifiquen a su Padre que está en los cielos» (Mt. 5, 16s)", así también las últimas palabras que resonaron en el corazón de todos los presentes fueron las del envío misionero realizado por Mons. Rylko, con la exhortación a decirle a Jesús: "Aquí estoy, Señor, envíame a mí".

Laura Di Palma


 

CRISTO VIVE ¡Aleluia!
Nº 154 | Septiembre - Octubre 2006 | Pág. 6 y 7


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