Usted está en Página inicial | Revista Cristo Vive nº 145 | Ecos del Cursillo: "Proyectos de un mundo nuevo"  
   
Testimonios que reflejan el paso de Dios en la vida de los hermanos, y alimentan y fortalecen la vida de la Fe.

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     En enero del 2004, hice la Tercera Convivencia del Cursillo de Evangelización. Mis expectativas eran grandes debido a que desde hacía varios años, la dimensión laboral había tenido un papel importantísimo en mi vida y me preguntaba que querría decirme Dios allí, ya que según me habían comentado, trataba sobre las realidades temporales y del Mundo Nuevo.

     A medida que pasaban los días, me iba sintiendo más y más en comunión con el Señor. Podía palpar claramente que Él me había preparado ese espacio de gracia en medio de un verano laboralmente muy agitado.

     De pronto, en una de las meditaciones, una frase que guardaba desde el invierno de 1993 en mi corazón volvió a mi memoria: “No los maten, dénmelos a mí”, una expresión de la Madre Teresa que me había impactado.

     Durante la Convivencia, fue tomando forma un llamado de Dios. Comencé a sentir que Él me invitaba a hacer algo por los niños en riesgo de ser abortados... Esto me provocaba un gran desconcierto, pues no tenía idea de cómo podía empezar. Entre lágrimas, el último día le clamé al Señor que fuera muy concreto con los signos de que ésa era su Voluntad, porque yo no me podía convencer aún.

     Luego de varios días de haber regresado a casa, me animé a contarle esto a mi esposa; entonces tuve el primer signo del Señor: en vez de presentar objeciones, ella “tomó la posta” y se puso a buscar iniciativas de este tipo en Internet. Un testimonio que me animó mucho fue el de una señora de Nueva York que, invocando a la Virgen de Guadalupe e inspirada por la Madre Teresa de Calcuta, llamaba por teléfono a mujeres que estaban pensando en hacerse un aborto y buscaba ayudarlas para que desistieran de su decisión.

Guillermo y familia     Y llegó el Retiro de Pascua en abril de este año. Allí, en un compartir providencial con una hermana (llamada Guadalupe) ella me ofreció transmitirle estas mociones a nuestro padre obispo Mons. Maulión, con quien tenía una entrevista justo ese mismo día. Evidentemente, Dios estaba dando signos concretos...

     Y fue así como, a través del obispo, conocimos a Grávida de San Pedro, un Centro de Asistencia a la Vida Naciente que desde el invierno del ’93 trabaja en ayudar a que madres en conflicto con su embarazo puedan defender la vida de sus bebés y cuidar de ellos una vez nacidos.

     Su espiritualidad se basa en la palabra de la Visitación, en la que María sale presurosa a colaborar con su prima Santa Isabel embarazada. Esto nos causó una gran sorpresa, ya que Dios nos había “regalado” esa Palabra unos días antes, mientras orábamos por el proyecto, y también a una hermana a la cual le habíamos pedido que intercediera.

     Por otro lado, nos causó gran asombro cuando el matrimonio responsable de Grávida de San Pedro nos comentó que a la hora de salir a defender la vida se encomendaban a la protección de María de Guadalupe y a la Madre Teresa (igual que la señora de Nueva York). Evidentemente, Dios seguía dando signos concretos.

     Hoy estamos dando pasos hacia la fundación de Grávida en Paraná. Y nos llena el corazón ver cómo el Señor ha ido llamando también a varios hermanos de la Obra con estas mismas mociones.

     ¡Gloria a su Nombre, ahora y siempre!

Guillermo Mistrorigo
Paraná. Entre Ríos

 
 

CRISTO VIVE ¡Aleluia! | Nº 145 | Noviembre - Diciembre 2004 | Pág. 10


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