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El último festival de cine de Venecia otorgó el
León de Oro a El secreto de Vera Drake, una película
que aborda el tema del aborto. Es l a historia de una mujer que
ayuda a chicas jóvenes a deshacerse de los embarazos no
deseados haciendo abortos clandestinos, lo que lleva a cabo en
secreto y sin recibir ningún beneficio económico.
Mike Leigh, autor y director, explica que la historia no está inspirada
en ningún personaje de la vida real y reflexiona diciendo
que la protagonista “hace lo que hace porque alguien lo tiene que
hacer”. Este planteo, evidentemente, propone la práctica
abortiva como un derecho y, además, como un deber con el
que “alguien” tiene que cumplir por el bien de la sociedad.
Así como ocurre con la película, los medios de comunicación
social también presentan abultada información acerca
del tema. No es extraño encontrar en los diarios títulos
como “Epidemia de embarazos adolescentes”, “Muertes por abortos
clandestinos” o “Educación sexual en la escuela primaria”,
en notas que contribuyen a tergiversar valores y que avanzan solapadamente
en la idea de que lo mejor es legalizar el aborto en países
en donde aún no está permitido. Precisamente éste
es el caso de la Argentina.
¿Cuál es la situación del país?
En la Argentina el aborto está penalizado, no obstante
se permite en dos casos de excepción: 1) Si se ha hecho
con el fin de evitar un peligro para la vida o la salud de la madre
y este peligro no puede ser evitado por otros medios; 2) Si el
embarazo proviene de una violación o de un atentado al pudor
cometido sobre una mujer idiota o demente.
Ahora
bien, el Código Civil argentino señala que
la existencia de las personas comienza desde la concepción
en el seno materno, y antes del nacimiento pueden adquirir algunos
derechos como si ya hubiesen nacido. Por otra parte, con la reforma
de la Constitución Nacional de 1994, la Argentina adhirió a
diversos tratados internacionales a los que se les han otorgado
el carácter de normas constitucionales, lo que significa
que poseen un rango superior a las disposiciones legales. Esos
tratados (“La Declaración Americana de los Derechos y de
Deberes del Hombre”, “La Declaración Universal de los Derechos
del Hombre” y “La Convención sobre los Derechos del Niño”,
entre otros) protegen a los niños desde el momento de la
concepción. Sin embargo, en la actualidad se pretende poner
en “discusión o debate” un derecho inalienable a toda persona
humana: el derecho a la vida.
El Consorcio de Médicos Católicos en una noticia
difundida por AICA, el último 14 de setiembre, presentó una
declaración oficial sobre el tema mostrando su preocupación
sobre la propuesta de legalización del aborto en el país: “Hay
varios proyectos de ley referentes a la despenalización
del aborto, que han sido presentados en el Senado de la Nación.
El Consorcio de Médicos Católicos de Buenos Aires
quiere solicitar a los señores senadores el rechazo de los
mismos y al mismo tiempo alertar a la población sobre la
gravedad que tendría para los argentinos si llegaran a ser
aprobados”. Y más adelante, luego de dar las explicaciones
de los artículos que se proponen para la ley, declara: “En
caso de aprobarse alguna ley liberalizadora del aborto, se cometería
un grave error médico y moral. (…) El aborto es siempre
un asesinato con traición y alevosía practicado en
un ser inocente. El Código Penal Argentino en vigencia ubica
al aborto entre los delitos a la vida de las personas. Ese ser
es realmente una persona humana que merece ser respetada como tal,
ya desde el momento de la concepción. Matarlo (…) es una
grave ilicitud moral. (…) La grandeza de la Nación Argentina
se va a construir con el respeto a la vida y dignidad de sus habitantes,
sobre todo de los más desprotegidos.”
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Leyes en el mundo |
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Durante
el siglo XX, la legislación liberó el
aborto en diversas situaciones médicas, sociales
o particulares. Los abortos por voluntad expresa de
la madre fueron legalizados primero en la Rusia posrevolucionaria
de 1920; posteriormente se permitieron en Japón
y en algunos países de Europa del Este después
de la Segunda Guerra Mundial. A fines de la década
de 1960 la despenalización del aborto se extendió a
muchos países. El movimiento de despenalización
para ciertos supuestos ha seguido creciendo desde entonces
en todo el mundo y ha sido defendido en las conferencias
mundiales sobre la mujer, especialmente en la de Pekín
de 1995.
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