|
Hoy te pido Señor por mi Patria.
Por mi pobre Patria, tan rica y tan pobre.
Por este país, vapuleado y vendido
a manos de impíos que buscaron sólo su propio bienestar.
Te pido por los obreros que reciben sus salarios atrasados
y por aquellos que han perdido incluso el jornal por no haber
trabajado.
También por los campesinos que ven el fruto de su trabajo
ofrecerse a un precio indigno mientras otros lucran a su costa.
Por los pequeños industriales y fabricantes, Señor,
que ven cerrar sus sueños y junto con ellos
el de empleados y sus familias
que no pueden mantenerse si las persianas se bajan.
También acordáte Señor, de los maestros
cuyo trabajo está tan descalificado que pareciera una burla
decir que la educación es importante en la Argentina.
No te olvides de los jóvenes.
Jóvenes que hoy ven en los adultos la frustración y el desaliento.
Que no desean el país que reciben en herencia,
pues su futuro cada vez se encuentra más hipotecado.
Que buscan su primer trabajo y no lo encuentran,
y han debido dejar sus estudios porque en sus hogares necesitan
de sus manos.
Mirá, Señor, a los niños,
todos los niños, especialmente los que crecen
en a marginalidad y la pobreza, para quienes la delincuencia
parece
su única salida, porque el hambre y a miseria los rodean.
Y a aquellos que la violencia y el desafecto los llevaron
a ser violentos.
Tené compasión de las familias.
Fijáte Señor lo difícil que se les hace seguir unidos, llegar
a fin de mes,
cuando la comida escasea o el salario no llega, y la desesperanza
se contagia a los hijos.
Bendecí a las madres solas, a los padres desocupados, a los
hijos huérfanos.
Sé vos su Providencia y cuidálos como a los lirios del campo
o a los pájaros del cielo.
Por último Señor, te pido por los que primero están a tu
cuidado:
los enfermos terminales, los abandonados, los jubilados y
los abuelos sin jubilación,
los que perdieron su dignidad viviendo de la basura, los sin
techo,
los que cayeron en las redes de la prostitución y la violencia,
los que no tienen qué ponerse, los que tienen hambre o frío,
los que son abusados,
los que se mueren por falta de remedios, los que están presos,
los que deberían estarlo, los inocentes que pagan los pecados
ajenos.
Escuchá Señor mi súplica. Que tu compasión y tu misericordia
recubran mi país.
Que tu amor llene tantos vacíos y nos devuelva la esperanza.
Sólo Vos Señor podés obrar milagros. Porque a Vos, Señor,
te pertenece esta Patria mía.
Amén.
Beatriz Carranza
|