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Luz de Dios, disipa la tiniebla de mis dudas y guíame.
Fuego de Dios, derrite el hielo de mi indiferencia y abrásame.
Torrente de Dios, fecunda los desiertos de mi vida y renuévame.
Fuerza de Dios, rompe las cadenas de mis esclavitudes y libérame.
Alegría de Dios, aleja los fantasmas de mis miedos
y confórtame.
Aliento de Dios, despliega las alas de mi espíritu
y lánzame.
Vida de Dios, destruye las sombras de mi muerte y resucítame.
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