En pocos meses los argentinos nos enfrentaremos,       nuevamente, con la responsabilidad de elegir a nuestro       presidente. Para muchos será un acto sin sentido, con la    seguridad que ningún candidato podrá representar los valores  que deseamos para nuestra vida. ¿Hay una salida? ¿Existe una oportunidad para nuestra patria?
En pocos meses los argentinos nos enfrentaremos, nuevamente, con la responsabilidad de elegir a nuestro presidente. Para muchos será un acto sin sentido, con la seguridad que ningún candidato podrá representar los valores que deseamos para nuestra vida. ¿Hay una salida? ¿Existe una oportunidad para nuestra patria? En los próximos meses los argentinos tendremos la oportunidad de comenzar a corregir electoralmente la historia que nos ha llevado hasta el inimaginable lugar que nos encontramos.
Usted está en Página inicial |Revista Cristo Vive Aleluia! nº 135 | Nota
 
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Notas que alimentan y fortalecen la vida de la Fe.
   
 


Pero la política, como el resto de los campos de la vida en sociedad, no es más que la expresión de las creencias, valores y actitudes que animan a un cuerpo social; y si de analizar causas a la crisis se trata, vale comenzar por decir que las formas que la política asume difícilmente puedan ser separadas de las prácticas cotidianas de la población a la que intenta ordenar y conducir. Un político corrupto, por ejemplo, es una excepción que un sistema puede corregir; la repetición de las excepciones ilustra más bien la verdadera regla que anima la vida de la sociedad en cuestión. Así pues, es ineludible para todos los que formamos parte de esta sociedad producir en estos tiempos una profunda reflexión acerca de la calidad del ladrillo que cada uno ha puesto para llegar a este estado de cosas.

Es cierto que en el plano político, para percibir los efectos positivos de la democracia en la vida cotidiana han generado un creciente descrédito hacia la política -y los políticos- como capacidad para modificar la realidad. En este sentido, el retiro del Estado tuvo su correlato en la supremacía de la economía por sobre la política, y los sucesivos ajustes han ayudado a alejar, en el imaginario social, el ideal de la comunidad. Las dificultades para concretar valores centrales para una sociedad democrática (como el deseo de vivir en paz, el fortalecimiento de las instituciones, y la aspiración de que se concreten la justicia, la equidad y la solidaridad social), han llevado a que la Argentina, democracia joven que sirvió de ejemplo a la región, pero débilmente consolidada y económicamente imposibilitada de brindar beneficios a la población en forma inmediata, enfrente serios desafíos a la gobernabilidad interna.

En nuestro caso, fue hace veinte años que descubrimos en toda su dimensión el valor de la democracia. La Guerra de Malvinas fue un instrumento elegido por la historia para cerrar un ciclo de desencuentros marcado por el autoritarismo de izquierda y de derecha en el que diversas élites se disputaron el poder con el marco de una población espectadora y expectante. Allí se inició la posibilidad de construir una historia más verdadera, más comprometida y, por ende, democrática. >>


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