Número 179
Septiembre - Octubre 2011
"La Iglesia transmite la fe que ella misma vive, la que conforma su anuncio y testimonio"
Editorial
A partir del primer encuentro de movimientos y nuevas comunidades, celebrado en Roma en 1998, comenzó a escucharse hablar en la Iglesia de la “primavera del Espíritu” para referirse a estas vigorosas realidades eclesiales. La primavera es una de las estaciones más bellas del año; todo tiene esplendor, luminosidad y colorido. ¡Esa es nuestra Iglesia! La Jornada Mundial de la Juventud, que convocó recientemente a miles de personas en Madrid (véanse fotos de tapa), fue evidencia de la vitalidad que aquella tiene por el Espíritu Santo que la conduce.
Así mismo, desde la Luz que la guía, la Iglesia tiene mucho para iluminar en la vida del hombre: Cristo, luz de los pueblos (LG 1), es quien con su Palabra puede penetrar en todo el quehacer humano, inclusive en su aspecto social y compromiso ciudadano. Por eso publicamos El amor: modelo comunitario de vida como propuesta de caridad, respeto y solidaridad frente al individualismo actual. Por otro lado, Votar con responsabilidad invita a reflexionar desde la fe sobre el compromiso como ciudadanos para consolidar países democráticamente representativos; algo que particularmente necesitamos los argentinos en un año de elecciones. Iluminar el cuarto oscuro ofrece una mirada esperanzadora sobre el compromiso cívico.
Son muchos los fieles que, impulsados por el Espíritu, buscan vivir el Evangelio en su compromiso eclesial, por ejemplo en su administración de los bienes; también lo intentan en otros ámbitos de la vida, como el mundo del trabajo y el universitario. De este modo, bautizados practicantes anuncian con valentía y creatividad el mensaje evangélico para transformar también esos ambientes con la Luz de la Palabra. ¿Qué hacemos con los bienes?, Jugarse en el último examen de la carrera y Ser signo de contradicción son testimonios que hablan de esto.
El anuncio del Evangelio no es una opción para la Iglesia, es su misión (Cf. EN 5). Tanto el próximo sínodo de obispos sobre la nueva evangelización como el Congreso Catequístico de la Argentina que se realizará en 2012, son muestras de que la Iglesia está viva.
Como miembros de este cuerpo, a ctualicemos hoy nosotros en el corazón el pedido que en 1998 hizo Juan Pablo II a los miembros de movimientos y nuevas comunidades: “La Iglesia espera de ustedes frutos maduros de comunión y compromiso”. Es hora de dar fruto; que sea abundante y duradero para gloria de Dios.
Laura di Palma |